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Cuestiones sobre la narrativa: metáfora y metonimia según Jakobson

Discurso,Pensamiento,Psi 03/04/2011 por aa

Después del post del otro día sobre mi desconfianza con respecto a la narrativa, me han preguntado dos cosas:

(a) Si puedo explayarme sobre mi afirmación de que prefiero otros modos de conceptualizar la realidad, y de paso explicar un poco lo que he mencionado a veces sobre la naturaleza metonímica de la narrativa; y

(b) Si creo que se pueden constituir comunidades utilizando medios distintos de la narrativa.

Me temo que a veces puedo resultar un poco críptica y confusa, porque me preocupa ponerme a escupir teoría y espantar a todo el mundo (como académica en recuperación, mi primer reflejo es soltar una tesis y citar referencias bibliográficas a todo trapo. Lo cual no va). Pero me parece que las preguntas planteadas requieren un cierto desvío por la teoría, que va a llevar más de un post. Así que ahí va el primero. Yo ya les avisé.

Como creo que ya mencioné alguna vez, uno de mis ídolos intelectuales es Roman Jakobson, lingüista brillante, teórico de la literatura y poeta, políglota compulsivo, hombre con curiosidad por absolutamente todo, al que parece que le sucedió casi todo lo que lo podía suceder históricamente a una persona que viviera en s. XX, y, last but not least, compañero de juergas y borracheras de Lévi-Strauss y los demás amigotes estructuralistas.

Pues bien, Jakobson elaboró en más detalle las ideas de Ferdinand de Saussure (el fundador de la lingüística moderna. No, no fue Chomsky. Chomsky esencialmente copió todas las ideas interesantes de Jakobson y Morris Halle, cuyo despacho era vecino al suyo en el MIT). Y dos de estas ideas son las siguientes:

  • la distinción entre paradigma y sintagma
  • la distinción entre metáfora y metonomia

La primera distinción se refiere a dos tipos de relaciones entre palabras (o conceptos). Un sintagma es una secuencia lineal de palabras en el tiempo (y, visualmente, en el espacio), como por ejemplo “la casa roja”. Un paradigma, en cambio, es el conjunto de elementos que pueden ocupar una misma posición dentro de un paradigma dado. Así, por ejemplo, la palabra “casa” podría ser sustituida dentro del sintagma “la casa roja” por infinidad de equivalentes léxicos. Se pueden establecer diferentes criterios para definir paradigmas, siendo el más obvio el de la sinonimia o algún tipo de afinidad semántica. Así por ejemplo, según este criterio, “casa” podría ser sustituida (manteniendo la concordancia gramatical) por los términos “vivienda”, “morada”, “residencia”, etc.

Jakobson habló en este sentidos de dos ejes del lenguaje, el eje sintagmático y el eje paradigmático:

Como dije, el eje horizontal – el eje sintagmático – se mueve de forma lineal en el espacio y en el tiempo. Por el contrario, el eje vertical – el eje paradigmático – es atemporal: es el conjunto de términos que potencialmente podrían aparecer en el mismo sitio, según un criterio dado.

Bien. Sobre la base de esta distinción establecida por Saussure, Jakobson pasó a definir una dicotomía relacionada, la que existe entre metonimia y metáfora: donde Jakobson alineó la metonimia con el eje sintagmático y la metáfora con el eje paradigmático.

Jakobson tuvo esta idea mientras trabajaba en el estudio de la afasia (la pérdida de la capacidad de producir y/o comprender el lenguaje). Vio que existían esencialmente dos tipos de afásicos: por un lado, estaban los afásicos que eran incapaces de componer secuencias gramaticales, y sólo producían “montones” de palabras – Jakobson llamó a esta variedad “desorden de contigüidad”. En este desorden, el orden de palabras tiende a volverse caótico, y las palabras con funciones puramente gramaticales (como ypero, con, las, etc.) tienden a desaparecer por completo.

Por otro lado, estaban los afásicos cuya capacidad de sustituir un término por otro se había visto seriamente afectada, siendo el contexto específico de la conversación el factor decisivo para que pudieran seleccionar el término necesario – lo que Jakobson llamó “desorden de semejanza”. Lo importante para los pacientes del desorden de semejanza es que, habiendo perdido la capacidad de seleccionar de los fondos del lenguaje, dependen de lo que ya está presente. No pueden iniciardiálogos, sino que dependen pero pueden seguirlos o continuarlos en cierto modo. O pueden producir frases que son secuelas de imaginarios enunciados previos.

En el caso del desorden de contigüidad, dice Jakobson, los pacientes han perdido la capacidad de hilar gramaticalmente los términos cuyos significados manejan sin embargo sin problemas: han perdido la capacidad de procesar, de operar lingüísticamente con los significantes. En cambio, en el caso del desorden de semejanza, al ser incapaces de manejar el sistema, las estructuras por las que los significantes están semánticamente interrelacionados, lo que se ha perdido es la capacidad de manejar los significados. De este modo, Jakobson empleó la dicotomía paradigma/sintagma para alinear toda una serie de oposiciones paralelas:

  • Paradigma / Sintagma
  • Sistema / Proceso
  • Estructura / Operación
  • Selección / Combinación
  • Significante / Significado
  • Ausencia / Presencia
  • Semejanza / Contigüidad
  • Metáfora / Metonimia

(Si se fijan, el eje sintagmático y el eje paradigmático, o la relación combinación y la relación de selección, corresponden respectivamente a la relación de orden y la relación de equivalencia en matemáticas).

Pero, ¿cómo encaja la distinción entre metáfora y metonimia en esta lista, dirán ustedes? La metonimia se ha definido tradicionalmente como el tropo retórico por el cual una cosa se designa por el nombre de otra con la que mantiene una relación semántica de tipo causa-efecto, sucesión, tiempo, o parte-todo (es decir, con la que mantiene una relación de contigüidad espacial o temporal): por ejemplo, “un rioja” (el lugar por lo que se produce en ese lugar); “un picasso” (el autor por la obra del autor); “el primer violín” (el instrumento por el instrumentista), etc. La metáfora, en cambio, se ha definido tradicionalmente como el tropo por el cual una cosa se designa por el nombre de otra con la cual guarda una relación de cierta semejanza: por ejemplo, “los lagos de tu rostro” por los ojos (donde la semejanza se establece entre el color de un lago y el color de los ojos).

Jakobson fue más allá, aplicando la distinción sintagma/paradigma, contigüidad/semejanza, metonimia/metáfora, al ámbito de la literatura. Así, afirma que la base de la poesía sería la metáfora, mientras que la prosa de la novela realista moderna, como Anna Karenina, sería esencialmente metonímica. Y ahí está la respuesta a la pregunta sobre la naturaleza metonímica de la narrativa.

Pero ¿qué consecuencias tiene esto? Y ¿existen alternativas? Y ¿cuál es la relación entre la narrativa y la formación de comunidades? Pero me parece que eso lo dejaré para el siguiente post.

3 comentarios to “Cuestiones sobre la narrativa: metáfora y metonimia según Jakobson”

  1. [...] con la discusión del otro día: me había quedado en la alineación que mi bienamado Jakobson establece entre sintagma y [...]

  2. Mañana tengo parcial de Lingüística y me dejaste claro la rel. entre sintagma-paradigma, metonimia y metáfora. Muchas gracias! Ya estas en mis marcadores! Saludos.

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